Gol
Esa es la palabra clave para definir lo que le falta a nuestro Sevilla a día de hoy, esa palabra mágica de tres letras que cuando no aparece es imposible ganar un partido. Ayer nuestro Sevilla tuvo numerosas ocasiones de gol, igual que el día del Valencia, sobre todo en la primera parte donde el equipo desarrolló un buen juego y el Español se limitó a contener el vendaval sevillista que se le venía encima. 45 minutos de intensidad, llegada y no pasar casi ningún apuro atrás. Con todo esto desarrollado, en el descanso el marcador reflejaba un triste 0-0. Y ahí es donde la palabra mágica (gol) pesaba como una losa, pero hacía que los sevillistas tuviéramos la esperanza que en la segunda parte se consiguiera de una vez.
Pero las segundas partes de este equipo son decepcionantes, ni los tres cambios realizados por Marcelino hicieron que el equipo volviera a la senda del primer tiempo. Un primer tiempo que en otras ocasiones hubiera sido más que suficiente para irte a la caseta con 2-0 o al menos un 1-0, pero ante la ausencia de gol, es imposible ponerte por delante en el marcador. Y claro que cambia mucho un partido si te adelantas en el marcador, no te da seguridad de triunfo, pero el partido cambia radicalmente y ahora puedes desarrollar otra faceta del juego que es el contraataque, que con 0-0 es imposible desarrollar, porque el equipo contrario no arriesga nada. Y como no consigues el 1-0 el partido es un monólogo que empieza a ser peligroso con los contraataques contrarios, que gracias a Dios, no nos costaron un disgusto más grande.
Analizando línea por línea al equipo, diría que la portería estuvo bien, Varas participó muy poco en el partido pero lo que le llegó, lo resolvió bien, esperemos que vuelva a la forma de principios de temporada y que los goles tontos se hayan ido ya definitivamente.
La defensa no tuvo mucho trabajo, pero se le puede dar el aprobado, Luna cumplió en su puesto de lateral, aunque para ganarse la titularidad hay que hacer algo más que cumplir.
La media estuvo irregular, Medel cumplió como siempre, Trocho no se le vio, como casi siempre y las bandas, Manu estuvo más desaparecido que otras veces y Navas parece que poco a poco va cogiendo su nivel, que ya nos hacía falta.
La delantera, Reyes aporta mucho a este Sevilla y después de llevar meses sin competir se ha metido 3 partidos en 7 días y más no ha podido hacer. Pero este futbolista nos va a aportar muchas cosas que no teníamos, desborde desde banda hacia dentro, balones en profundidad, balones parados y esperemos que gol. Creo que siempre va a cumplir. Y Negredo, y Negredo, vaya como está el jugador vallecano. Me recuerda ahora mismo a aquel futbolista que jugó la final de copa en Barcelona. No hace prácticamente nada y está totalmente desaparecido. Como no se ponga las pilas este Sevilla va a tener muchos problemas, porque el único que lo puede suplir es Kanouté y ya sabemos que el malí no está para muchos trotes. O mejora Álvaro, o tenderemos muchos problemas con el título de esta crónica.
Una pena de partido y seguimos con la mala racha, que empieza a ser en lugar de mala, desastrosa.
No corren buenos tiempos por Nervión, la situación del presidente, las trifulcas entre aficionados y jugadores (ayer Perotti), la situación clasificatoria en liga, la eliminación de las otras 2 competiciones que empezamos a disputar y estamos a mediados de enero, etc. Para mi es el peor momento que vivimos desde el descenso con marcos Alonso, allá por el otro siglo. ¿Qué hacemos? ¿cerramos el kiosko? Mi sentimiento sevillista y colinero no me deja otra opción que empujar ahora más que nunca, dejarme las palmas y la garganta en la grada y estar al lado de los míos, que son los de colorao. No es momento de critequeos y de hacer sangre con directivos, jugadores, entrenadores, etc.
El espíritu colinero es el de querer a nuestro Sevilla como a nuestra familia, y cuando tenemos a un ser querido enfermo es cuando más se le quiere y cuando más se le cuida, pues nuestro Sevilla igual.
Siempre Avanti Colineros, ahora más que nunca SEVILLA FÚTBOL CLUB.

