No sé si para ambientarme o no cuando estoy en horas bajas. No sé si esto le ocurre a muchos de los nuestros. No sé si algunos pensarán hasta qué punto una persona puede o no puede llegar a ese estado anímico. Pero aprovechándome del progreso, escucho una y otra vez a grandes sevillistas que plasman en un papel tantos y tantos sentimientos.
Sólo dos, ¿para qué más? Mi pin y mis “Once barras, blancas unas, rojas otras. No lo dudo, me queda el pecho viudo si me quito tu razón, que más que mi corazón a mí me late tu escudo”.
¿Qué le pasa al sevillismo de hoy?, o quizás ¿qué le ocurren a algunos sevillistas?
El sevillismo de hoy necesita un pin, un pin blanco y rojo, un pin centenario. Lo necesita, si. Necesita gritar de nuevo a los cuatro vientos que el único título que nos importa es el de ser sevillistas, gritarlo y proclamarlo.
No porque ese sentimiento cueste encontrarlo, no porque esa alegría de verte en el Ramón Sánchez Pizjuán haya mermado lo bastante como para no sentirte, necesita ese pin para recordar qué somos, de dónde hemos venido y cuál es nuestra meta. El sevillismo necesita clavarse ese pin de nuevo, necesita sentir ese dolor carmesí cerca de la piel, necesita sentir de nuevo ese dolor que se llevó nuestro querido y añorado Antonio Puerta. El sevillismo lo necesita. Necesita ese pin para que la gente lo sepa.
Yo lo llevo, ¿y tú?
Son muchos los sentimientos que están a flor de piel, y yo, yo quiero escuchar de nuevo que tú llevas ese pin clavado en tu corazón y no hay “naide” que sea capaz de arrancártelo, “naide”. Llevas ese pin porque te da la gana y porque eres sevillista, ¿y tú?, ¿lo llevas también? Me alegraría escuchar que sí, que también presumes de sevillismo, que por muchas derrotas que vengan ahí está ese pin para ganarlas de nuevo.
El sevillismo necesita de nuevo dibujar esa giralda y ese cielo azul por arriba, necesita borrar la “be” y escribir de nuevo lo que es “uve” inequívoca.
Muchos son los que apadrinan esas siete letras que nos hacen llorar de emociones un domingo sí y otro también. Muchos son los que se desgañitan echando en cara que no se arrincone al sevillismo. Muchos son los que pregonan no necesitar una inyección de sentimientos blanquirrojos, muchos,…
Pero, desde esta colina en la que me hallo, veo que sí, que se necesita de nuevo ese pin, veo que se necesita de nuevo coger un trozo de carbón y pintar un escudo en cualquier tapia y debajo escribir: “¡Viva el Sevilla!”. Desde esta colina veo que se necesitan de nuevo esos sentimientos que nos han llevado al éxtasis.
Tenemos gente predispuesta a insuflar ese aire nuevo que nos hace falta, tenemos los medios adecuados para ello. Sólo con creer un poco, sólo con escuchar a nuestro corazón, sólo con mirar unos días atrás, ver algunos videos y volver a sentir esa pasión, tan fácil lo tenemos que sólo con leer un poco o escuchar un mucho a ese gran sevillista y colinero que es Juan Ramón Corona, sólo con ello, no hace falta más.
Pero ¿para qué lo necesitamos?
Para muchos, la respuesta es muy fácil y sencilla, porque nuestro Sevilla FC nos necesita una vez más a su lado, mas yo creo que no, que el necesitado es nuestro corazón, nuestro Sevilla FC sabe que, como siempre, nuestros corazones están ahí, pero no resquebrajados en muchos, sino unidos sólo en uno, como una piña, sólo una elástica, sólo un escudo, sólo una afición.
La nuestra, la de siempre, la afición del Sevilla FC.
Un abrazo a tod@s los coliner@s desde esta loma tan sevillista.
Eustaquio Carrasco
Entradas (RSS)