Archivo de Diciembre 2008

No sé si para ambientarme o no cuando estoy en horas bajas. No sé si esto le ocurre a muchos de los nuestros. No sé si algunos pensarán hasta qué punto una persona puede o no puede llegar a ese estado anímico. Pero aprovechándome del progreso, escucho una y otra vez a grandes sevillistas que plasman en un papel tantos y tantos sentimientos.

Sólo dos, ¿para qué más? Mi pin y mis “Once barras, blancas unas, rojas otras. No lo dudo, me queda el pecho viudo si me quito tu razón, que más que mi corazón a mí me late tu escudo”.

¿Qué le pasa al sevillismo de hoy?, o quizás ¿qué le ocurren a algunos sevillistas?

El sevillismo de hoy necesita un pin, un pin blanco y rojo, un pin centenario. Lo necesita, si. Necesita gritar de nuevo a los cuatro vientos que el único título que nos importa es el de ser sevillistas, gritarlo y proclamarlo.

No porque ese sentimiento cueste encontrarlo, no porque esa alegría de verte en el Ramón Sánchez Pizjuán haya mermado lo bastante como para no sentirte, necesita ese pin para recordar qué somos, de dónde hemos venido y cuál es nuestra meta. El sevillismo necesita clavarse ese pin de nuevo, necesita sentir ese dolor carmesí cerca de la piel, necesita sentir de nuevo ese dolor que se llevó nuestro querido y añorado Antonio Puerta. El sevillismo lo necesita. Necesita ese pin para que la gente lo sepa.

Yo lo llevo, ¿y tú?

Son muchos los sentimientos que están a flor de piel, y yo, yo quiero escuchar de nuevo que tú llevas ese pin clavado en tu corazón y no hay “naide” que sea capaz de arrancártelo, “naide”. Llevas ese pin porque te da la gana y porque eres sevillista, ¿y tú?, ¿lo llevas también? Me alegraría escuchar que sí, que también presumes de sevillismo, que por muchas derrotas que vengan ahí está ese pin para ganarlas de nuevo.

El sevillismo necesita de nuevo dibujar esa giralda y ese cielo azul por arriba, necesita borrar la “be” y escribir de nuevo lo que es “uve” inequívoca.

Muchos son los que apadrinan esas siete letras que nos hacen llorar de emociones un domingo sí y otro también. Muchos son los que se desgañitan echando en cara que no se arrincone al sevillismo. Muchos son los que pregonan no necesitar una inyección de sentimientos blanquirrojos, muchos,…

Pero, desde esta colina en la que me hallo, veo que sí, que se necesita de nuevo ese pin, veo que se necesita de nuevo coger un trozo de carbón y pintar un escudo en cualquier tapia y debajo escribir: “¡Viva el Sevilla!”. Desde esta colina veo que se necesitan de nuevo esos sentimientos que nos han llevado al éxtasis.

Tenemos gente predispuesta a insuflar ese aire nuevo que nos hace falta, tenemos los medios adecuados para ello. Sólo con creer un poco, sólo con escuchar a nuestro corazón, sólo con mirar unos días atrás, ver algunos videos y volver a sentir esa pasión, tan fácil lo tenemos que sólo con leer un poco o escuchar un mucho a ese gran sevillista y colinero que es Juan Ramón Corona, sólo con ello, no hace falta más.

Pero ¿para qué lo necesitamos?

Para muchos, la respuesta es muy fácil y sencilla, porque nuestro Sevilla FC nos necesita una vez más a su lado, mas yo creo que no, que el necesitado es nuestro corazón, nuestro Sevilla FC sabe que, como siempre, nuestros corazones están ahí, pero no resquebrajados en muchos, sino unidos sólo en uno, como una piña, sólo una elástica, sólo un escudo, sólo una afición.

La nuestra, la de siempre, la afición del Sevilla FC.

Un abrazo a tod@s los coliner@s desde esta loma tan sevillista.

Eustaquio Carrasco

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Ya lo he escrito, pero noto cierto derrotismo, pesimismo, falta de unión entre los Sevillistas, como queráis llamarlo. Desde la distancia, y a la vez tan cerca gracias a este foro, al blog invisible del Maestro y a SFC Radio y cuando puedo pillar un partido de mi Sevilla FC por internet, lo noto. Dos temporadas y media comiendo caviar a cucharazos y ahora que es escaso la gente no se acuerda de los bocadillos de queso que nos servía nuestro club en los partidos de segunda e incluso de primera durante decenios. Pienso que deberíamos estar más que nunca detrás de nuestros jugadores en particular y de nuestro club en general.

Esta noche y todas las que restan por disputar. Que esto depende de nosotros en gran parte, mantenerlo, hacerlo crecer o ayudarlo a morir (que no quiero ni pensar que una solo o solo Sevillista dese lo ultimo).

Si viviera en Andalucía o en la mismísima Sevilla, para mi hoy sería un gran día mas, porque un gran día es cuando sé que mi Sevilla FC va a jugar, independientemente del rival y de la competición, contaría las horas, se me haría eternamente larga la espera para emprender camino a la Bombonera, entrar, oler ese perfume carmesí, oír ese rugido de las gradas, esas palmas de aliento y de agradecimiento a una gran jugada, a un esfuerzo de uno de nuestros guardianes de Nervión, comunizar con mi gente como lo hice en Lieja y que tan grande recuerdos me trae (Carmen, Pepe esto va por vosotros). Sentir mis piernas temblar de felicidad cuando salta mi Sevilla al campo, arañarme las cuerdas vocales gritando Goooooooool! Soltar lagrimas cuando suene el himno hasta quedarme seco por dentro, y fracasarme los dedos cuando finalice el encuentro, ganado o perdido, porque mis jugadores me lo han dado todo en el campo y que mi corazón se va en paz, por haber, una vez más, cumplido ese Santo peregrinaje hasta la Santa Casa de mi equipo.

Es tan sencillo ser Sevillista que solo poder verlo en la Bombonera, para mi seria ya una victoria cada vez que entre por su puerta y me apodere de mi asiento. Que empiece lo bueno, que no es más que ver saltar mi Sevilla a la sagrada hierba y durante 90 minutos olvidarme de que la tierra es redonda, de que abunda el odio, la miseria, las guerras, durante hora y media, sentirme en la cima del mundo con mi bufanda o mi bandera de la Colina y desde esa altura que solo alcanza un Sevillista, disfrutar del mayor espectáculo que se pueda ver en esto del futbol: ver a mi Sevilla mover el balón.

Saludos desde Bélgica

Manuel Menacho

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