Archivo de Junio 2009

Se me llena el corazón de gozo, de llanto y de sentimientos inexplicables cada vez que me pongo frente a este papel en blanco y aparece ese escudo en el que sus colores saben a Sevilla, saben a gloria. Esos mismos colores que portó el Rey Fernando III El Santo en la conquista de Sevilla allá por 1248. Colores que se han grabado en el corazón de muchas almas para volver a conquistar lo que siempre fue nuestro, nuestra pasión, nuestro orgullo, nuestra rabia, nuestra idiosincrasia.

Pero hoy, el corazón lo tengo henchido de satisfacción por culpa de unos chavales que ayer llevaron grabados a fuego en su pecho el mismo escudo que a mí me late, que igualmente les latió a aquellos que hace ya años nos han llevado al éxtasis.

Hoy quiero quitarme el sombrero ante un grupo de chavales que ayer nuevamente se trajeron a las vitrinas de nuestro Sevilla FC un nuevo título que los cataloga como mejor equipo de esta desconocida España.

Hoy quiero quitarme el sombrero ante lo que mis ojos volvieron a ver en la cara de unos juveniles que son sevillistas por los cuatro costados.

Hoy quiero quitarme el sombrero ante lo que el sevillismo proclama a los cuatro vientos allá por dónde va. Ahí están los datos y los dejo para los que a punta de navaja quieran retocarlos.

Hoy quiero quitarme el sombrero ante una pasión que no conoce límites que no se cansa de ser espejo para todo aquel que quiera sentir.

Hoy me quito el sombrero ante un grupo de personas que sienten el sevillismo más puro que se pueda sentir, sevillismo sin complejos, sin rencor, sin mala leche.

Hoy estoy orgulloso de sentir como ellos, de vivir este sentimiento como ellos.

Hoy, no puedo quitarme de mis pupilas ese himno cantado a coro con su afición después de ganar una nueva final, después de que volviera a ser mágico ese nuestro minuto cien, minuto que es patrimonio de otro pecho henchido de sevillismo.

Hoy, después del éxtasis de ayer y aún con la resaca de esa alegría inmensa que me embarga de un tiempo a esta parte, hoy quiero de nuevo intentar llevar mi satisfacción a este papel en blanco que tanto sabe de mí.

Hoy, sin más, quiero gritar con los que estuvieron allí para verte, con los que son sevillistas hasta la muerte, hoy con el corazón aún rebosante de sangre blanquiroja quiero gritar con vosotros, chavales: Viva el Sevilla.

No quiero que se me pase ninguno de vosotros y por ello, os pido que si se me queda alguno atrás, me disculpéis: Gracias a ti Dani, gracias a ti Antonio David, gracias a ti Luna, gracias a ti Morales, gracias a ti Gordillo, gracias a ti Hugo, gracias a ti capitán, Iván, gracias a ti Salva, gracias a ti Juan Guerra, gracias a ti Alejandro, gracias a ti Mario, gracias a ti Luis Alberto, gracias a ti Boris, gracias a ti Alfaro, gracias a ti Jairo, gracias a ti Podrí, gracias a ti Melo, gracias a ti Francis y, por supuesto, muchas gracias a ti Ramón Tejada y a todo tu equipo.

De este colinero, orgulloso de ser de los vuestros.

Eustaquio Carrasco

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