Ya lo he escrito, pero noto cierto derrotismo, pesimismo, falta de unión entre los Sevillistas, como queráis llamarlo. Desde la distancia, y a la vez tan cerca gracias a este foro, al blog invisible del Maestro y a SFC Radio y cuando puedo pillar un partido de mi Sevilla FC por internet, lo noto. Dos temporadas y media comiendo caviar a cucharazos y ahora que es escaso la gente no se acuerda de los bocadillos de queso que nos servía nuestro club en los partidos de segunda e incluso de primera durante decenios. Pienso que deberíamos estar más que nunca detrás de nuestros jugadores en particular y de nuestro club en general.
Esta noche y todas las que restan por disputar. Que esto depende de nosotros en gran parte, mantenerlo, hacerlo crecer o ayudarlo a morir (que no quiero ni pensar que una solo o solo Sevillista dese lo ultimo).
Si viviera en Andalucía o en la mismísima Sevilla, para mi hoy sería un gran día mas, porque un gran día es cuando sé que mi Sevilla FC va a jugar, independientemente del rival y de la competición, contaría las horas, se me haría eternamente larga la espera para emprender camino a la Bombonera, entrar, oler ese perfume carmesí, oír ese rugido de las gradas, esas palmas de aliento y de agradecimiento a una gran jugada, a un esfuerzo de uno de nuestros guardianes de Nervión, comunizar con mi gente como lo hice en Lieja y que tan grande recuerdos me trae (Carmen, Pepe esto va por vosotros). Sentir mis piernas temblar de felicidad cuando salta mi Sevilla al campo, arañarme las cuerdas vocales gritando Goooooooool! Soltar lagrimas cuando suene el himno hasta quedarme seco por dentro, y fracasarme los dedos cuando finalice el encuentro, ganado o perdido, porque mis jugadores me lo han dado todo en el campo y que mi corazón se va en paz, por haber, una vez más, cumplido ese Santo peregrinaje hasta la Santa Casa de mi equipo.
Es tan sencillo ser Sevillista que solo poder verlo en la Bombonera, para mi seria ya una victoria cada vez que entre por su puerta y me apodere de mi asiento. Que empiece lo bueno, que no es más que ver saltar mi Sevilla a la sagrada hierba y durante 90 minutos olvidarme de que la tierra es redonda, de que abunda el odio, la miseria, las guerras, durante hora y media, sentirme en la cima del mundo con mi bufanda o mi bandera de la Colina y desde esa altura que solo alcanza un Sevillista, disfrutar del mayor espectáculo que se pueda ver en esto del futbol: ver a mi Sevilla mover el balón.
Saludos desde Bélgica
Manuel Menacho
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